Todos los días eran iguales en la granja, y al resto de los animales parecía no molestarles.
El gallo desmañanado cantando siempre a la misma hora, mientras que los borregos detenían a sentir crecer y crecer su abrigo de lana. Los caballo solo querían pastar y corre, correr y pastar, el perro dormir y comer y por supuesto mover la cola. El gato era feliz si le acariciaban el lomo… o no, nunca se sabia con el.
Total, que en la granja todos los días eran iguales. Sin embargo, muy dentro del corral una vaca vieja jugaba con sus pensamientos.
No era una vaca cualquiera, no, ella era especial, en su juventud había sido campeona en torneos de perfección vacuna, había salido en portadas de revistas importantes y conocido a mucha gente y a muchas vacas que hablaban de cosas que ella escuchaba asombrada.
Para ella, la vida en la granja era aburridisima, puesto que era una vaca de mundo que se había quedado atascada en ese corral viejo por mera melancolía del hijo del dueño, que por amor a su padre decidió conservar a Loty, como si con eso, extendiera la vida y el recuerdo de su difunto padre.
Cualquier otra vaca con tanta suerte, y en el remoto caso de ser consciente de la misma, habría estado agradecida por no terminar sus días en la fabrica de leche del pueblo o peor aun, en el rastro. Ah! Pero no Loty, ella se sentía en prision, hacia perdido las ganas de vivir desde hace mucho, desde que el granjero padre había muerto, y sin embargo, gracias a los cuidados de su hijo, pues ella no se moría.
Una mañana nublada, kiko, el hijo menor de la gallina, escapo del gallinero, era curioso y parecía no tenerle miedo a nada, ni siquiera a los zorros que por la noche merodeaban, era Kiko un pollito temerario, o quizá solo era que en su corta vida de 24 hrs, no le daba la cabeza para entender la magnitud de los peligros que existían afuera.
Ese día, al pasear cerca del establo, escucho el mugido inquieto de Loty.
-Hola, ¿quien eres?
Loty busco la voz por todos lados, pero no vio nada.
-es de mala educación no responder a una pregunta,- dijo kiko muy serio.
-Soy Loty, campeona estatal del certamen ganadero 3 veces- y giro la cabeza al horizonte tratando de cortar la conversación.
- ¿no vas a preguntarme quien soy?, sería de mala educación no hacerlo.
- He notado que has dejado de comer. ¿Que te pasa?
- Estas mas loca que una cabra- atino a decir.
- el granjero los ha comido a todos. Cada invierno toma a los gordos y los lleva al almacén del. Otro lado de la granja, se oyen gritos y luego el silencio. Solo vive el gallo y las gallinas ponedoras, de haberse quedado se lo habían cenado en el invierno de ese mismo año.
Loty suspiró. - y bien ¿quien eres?-
-soy Kiko, mucho gusto, Loty ¿que es un certamen ganadero? Cuéntame! Si ganaste, es por que debes ser la mejor!
Loty se estremeció, ¿a caso alguien le había preguntado sobre sus días de gloria? A las otras vacas jamas les interesó escucharla, o eran envidiosas, o no tenían aspiraciones reales.- tanto que podrían aprender de mi- pensaba.
Con una mueca de satisfacción en su cara comenzó a contarle al pollito su historia entera y Kiko regresaba a su corral todas las noches era escuchar los relatos de su nueva vieja amiga.
Al cabo de 20 semanas, Kiko sentía la necesidad de recorrer el mundo, de ser testigo de las mismas maravillas que le contaba la vaca, ya no era un pollito al que uno pudiera aplastar de un pisotón, y pronto dejaría de caber por el hoyo del gallinero.
-Loty- dijo Kiko.- me voy esta noche. No puedo retrasarlo mas, si no lo hago vivir en esta granja el resto de mi vida, y no tendré historias para contar.
Loty se puso nerviosa, y trato de persuadirlo para que se quedara. Temía por su vida, un auto podia arrollarlo, o comerlo u depredador, o encontrarlo un humano y hacerlo consomé, cualquier cosa podia pasar y ella estaba segura de que no lo volvería a ver, pero era tanta la ilusión y la voluntad del pollito que no tuvo mas opción que llenarlo de recomendaciones y pedirle que algún día regresara para contarle todo lo que había visto.
Había terminado el invierno, y esa noche estrellada, Kiko se fue dejando a Loty con un profundo vacío en su corazón.
Los meses pasaron y Loty recordaba con nostalgia las conversaciones con el pollito, de vez en cuando lloraba, no podia evitar pensar que si ella en su arrogancia no le hubiera contado todas esas cosas su amigo aun estaría en la granja a salvo con los suyos.
Después de 4 inviernos, Loty dejo de comer.
-Buenos días Sra Loty.
La vaca miro hacia abajo, y vio a Suny, la cabra y sus irritantes ojos bizcos.
-¿que hay Suny?- dijo Loty sin el menor interés.
Loty, quien no podia mas con la pena le contó todo a la extraña cabra.
-Kiko esta muerto y es mi culpa- termino por decir.
La cabra movía la cabeza de lado mientras oía la historia.
La vaca en un segundo paso de la tristeza al enojo, ¿que acaso Suny no había escuchado una palabra de lo que le acababa de contar?
-¿Como puedes decirme eso?!- Grito Loty- eso me saco por confiar en una cabra.
Suny la miro
-a mi parecer, lo salvaste. ¿Has visto el gallinero?
Loty se asomo por establo, el gallinero estaba lleno de pequeños pollitos, pero fuera de eso ninguna de las crias pasaba del año.
-¿a que te refieres?
Loty abrió los ojos horrorizada, nos se había dado cuenta de nada de lo que pasaba justo frente a sus narices, primero por estar soñando con sus días de gloria, luego por estarse lamentando de su infortunio y soledad.
-ya come Loty- dijo la cabra loca y se fue.
Loty comenzó a pensar en su amigo. Con otra perspectiva, ese jovencito valiente que había confiado en sus palabras y había salido a desafiar el mundo, la vaca ahora sonriente y llena de esperanza, volvió a comer.
Una buena mañana de verano, justo ants de salir el sol, a lo lejos se escucho un singular canto - ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí!
El Gallo viejo se despertó de golpe y también empezó a cantar pero poco a poco el sonido lejano piba haciéndose mas fuerte, mas vivido, era un canto decidido y feliz.
Loty despertó, y cuando asomo la trompa por la vaya de madera miro al gallo mas majestuoso que jamas había visto. ¡Era Kiko!
-¡Loty!- gritaba el robusto gallo.- ¡estas aquí! Y de un rato se paro en la espalda de su mejor amiga.
Loty comenzó a llorar -¡Kiko!,¡Kiko!- decía con emoción mientras sacudía sus patas y la cola
-he vuelto Loty, como te lo prometo.
-¡pero cuéntame muchacho!, ¡cuéntamelo todo!
KIko empezó su relato. -Cuando sao de la granja camine hasta el centro del pueblo, donde se había instalado un circo y lo primero que vi al entrar fue un hermoso caballo blanco, con un cuerno en la cabeza,, te imaginas Loty? Les llaman Unicornios!…
Loty era la vaca mas dichosa al escuchar a su amigo hablar de la vida, del mundo, de todas sus aventuras, pero lo que en verdad la hacia feliz era verlo vivo, porque para ella, el verdadero unicornio era ese pequeño pollito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario