Había una
araña que vivía en la maceta de mi sábila. Cuando yo regaba las plantas doña
araña salía corriendo sobre las pencas de la sábila a secarse con el sol. Y al
bajar el agua de la maceta regresaba a su telarañita que tejió debajo de las
hojas de la planta. Nos respetábamos mutuamente.
Antier
llegó un colibrí, lo vimos volar afuera de la casa cuando llegamos de dejar a Cameron
en el preescolar.
¡Que
bonito! - dijimos enternecidos.
Pero me
extraño que revoloteara en mis macetas por qué no tengo flores.
Quizá
quiera agua y busca Rocío. Pensé.
Llevo dos
días sin ver a mi Araña creo que a eso vino el colibrí.
Ya no me
parece tan tierno…

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