Pues nada, que ya empecé a sentirme vieja.
Hace 17 años una amiga y buena compañera de trabajo me dijo:.-He leído un libro y la autora dice que un día se despertó y ya había cumplido 50 años, la vida se le había pasado y ella no había hecho nada con ella.
Pensé entonces en las palabras tan sabías que mi amiga había compartido conmigo y pensé que llegaron a mí en el Momento preciso para que yo no despertara un día bajo esas circunstancias, en el bendito caso de que llegara a los 50. Decidí que haría muchas cosas y buscaría la forma de aprender a conocerme, de aprender de mi, y sobre todo que escribiría una historia tan interesante que muchas personas querrían leerla… han pasado 17 años como dije y aún no se quien soy, no se que tengo que enseñar y mucho menos he escrito la historia.
Este mes me desperté de nuevo con ganas de escribir y se que no tiene por qué importarle a nadie que no me conozca (¡válgame!, que como he dicho arriba ni yo me conozco), pero estoy a casi 10 años de cumplir 50 y pensé que quizá aún no era demasiado tarde.
Esto será una torta cubana al estilo del metro de la Ciudad de México (por si no las conocen, consiste en un pan tipo telera partido por la mitad al que solo le falta meterle pozole dentro) por que como todo autor amateur tengo las palabras, los estilos y las historias revueltas y voy a ir jalando hilos hasta desenmarañar mi cabeza y quizá al fin con muchisima suerte termine por encontrarme. Cruzo los dedos, sigue siendo un sueño lejano, un talento destinado a pocas almas, pero yo lo quiero con todo mi corazón. Quizas mi falta de ambición se reduce solo a que no se quien soy.
Sabiéndolo serè libre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario